martes, 27 de noviembre de 2012

Ellos no vienen a leer, sino a hacer tareas.

Que frustrante. ¿Les interesaría, tal vez, a los maestros, reconocer que tan buenos lectores son sus alumnos? ¿Siquiera lectores son? Sabrán entender que una biblioteca es para leer, para investigar, para rebuscar, para preguntar y no para parlotear del que dijeron ayer, o cuán cansado estás porque no dormiste a causa de la fiesta de ayer.

Que no se viene a gilear chicas y mucho menos a modelar ropas y zapatos que seguro sólo sirvieron para andar sin rumbo. ¿Sabrán entender que es para mejorar, para cambiar, para crecer en una biblioteca?, desdichados aquellos que sólo miran televisión, que no conocen de la simpatía de un libro y sus letras. Que no ven más allá de grafías dibujadas como arrugas, que dicen más que toda su vida junta, que son las voces de aquellos que justamente no se hicieron escuchar por otros como ellos, que sólo saben hacer bulla.

Pocos son, pero son, aquellos que con timidez se acercan a un libro, que buscan en él respuestas; van más allá de saber cómo se llama un autor o que párrafo resume mejor toda su tarea para copiarla, buscan reconocer porque una persona opina así, que le demuestren que lo que está leyendo es verdad, y aquellos más curiosos buscan tal vez el error, no para criticar sino para aprender.

¡¡Biblioteca!! ¿Dónde estás que no te veo? En medio de tanta masa humana, que debería hacerme feliz de verla así, pero debajo de toda esa gente, no debajo de todas esas carteras con blackberrys o iphones, debajo de tanto maquillaje absurdo y de zapatillas nike, ¿Por qué no te veo alegre? Porque te veo agotada si estás trabajando. ¿Trabajo? Sí, porque si no lo fuera estarías alegre, que te usen debería ser un placer y no una obligación, malditos aquellos que dejan tareas.

Las tareas no se hacen en casa, no se hacen en la biblioteca, se resuelven en el aula. En qué momento creyeron que los alumnos harían las cosas solos.

Perdidos están….tareas al diablo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Recordando a The Beatles

Año 1969, era el fin de una etapa, mi grupo favorito decidía desintegrarse y yo ni en suspiros existía. La primera canción que escuché de ellos es Love me do, apenas contaba con 8 o 9 años, era un cassette que mi papá había copiado de otro que ni siquiera era original, lo particular de esto, es que mi padre lo había copiado para regalárselo a mi mamá. Al final de todo la dueña de ese cassette fui yo.

Así empezó esta relación con el que es mi grupo preferido, con el que nunca termino de encantarme, con el que siempre me emociono y con el siempre admiraré. Cada integrante: Paul, Jhon, George y Ringo, cada uno con particular estilo, pero ellos juntos son The Beatles, una pieza increíblemente colocada en un gran rompecabezas. 

Debo confesar que esta relación me llevó a otras, a interesarme por escuchar a sus músicos, por conocer a personas que los escuchaban a ellos y claro por ahí terminé enamorándome de otro fan, creo que para ser sinceros Los Beatles nos unieron, si no era porque pasaban esa canción de Eleanor Rigby, él no se hubiese enterado de que era fan, como él, de Los Beatles. 

Cuando algún otro fan de cierta edad, digamos un alma joven, escucha que me gustan Los Beatles, o le brillan los ojos o simplemente me cree parte de la moda que los seguirá.

Hoy volví a disfrutar, como hace tiempo ya no hacía, de la música de este sensacional grupo inglés.

Un poco de ellos para compartir, con mi disco favorito Abbey Road, el último justamente de esta etapa tan linda de casi 10 años como grupo.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Palabras sin ética


Cuando la H no es muda y dice "HIJO DE P.....", disculpen es el desfogue de uno de esos días donde comienzas a pensar que todo va bien, normal, tranquilo pero de repente termina en salir algo mal, y empeora encima. Parece que en nuestros tiempos tener palabra no significa nada. Decir te veo mas tarde, no significa efectivamente "TE DOY MI PALABRA DE QUE MAS TARDE TE VEO AHI", mientras que uno asume que así será, el otro te deja plantado, y luego te sale con: "hay pero no quedamos en nada" "además no me confirmaste", o si le dijiste vamos al cine en función de media noche y te dice , ok pero tú pones la canchita, y llegó la media noche y tuviste que comerte un chifle de a sol por que el otro nunca se apareció.


No hay palabra mal dicha sino mal interpretada, yo cambiaría la frase por: "hay muchas palabras dichas y todas interpretadas como te convienen". No se puede organizar algo en base a "TE DOY MI PALABRA", hey ¿TÚ PALABRA? ¿y tú quien eres?, sólo si fuese Mario Vargas Llosa le creería. El valor de la palabra está en función de quién la diga, y para eso se necesita de conocer y reconocer en muchas lunas a la persona. 

Creo firmemente en mis palabras, trato de sobremanera de cumplirlas a cabalidad, y si sé que no voy a poder cumplir, tampoco la doy. Tampoco he cumplido al cien por ciento mis promesas, o palabras, pero serán muy pocas aquellas veces en donde no habré cumplido, la pregunta está en el porqué. Trato de esforzarme, preocupándome de cumplir aquello que haya prometido. 

Me gusta que seamos francos, y por ser buena gente no es necesario decirle sí a todo, es un error en el que caen muchos. Pero el error mas grande es aquel en el que asumes y das por hecho algo, en el que esperas el último minuto para recién ponerte a pensar en lo que dijiste, y que tiene un efecto en otros. Resulta que en mí muchas palabras han causado todo un torbellino. Las palabras me han hecho añicos, se han desorbitado de mi mente y han llegado a calar hasta lo más profundo de mis nervios.

El pensar en qué significado y qué relevancia tienen las palabras cuando las pronunciamos, tiene que ver mucho con nuestro contexto, con quienes estamos acostumbrados a tratar y qué le añadimos a cada una de esas palabras como la ética con que nos manejamos, el respeto por los demás o la falta de ellas.

Un "vete a la mierda" dicho por un "x", de seguro no me importará, pero créanme que cuando salgan de mis labios dirá eso y mucho más.

Para dar de ejemplo una breve resumen del libro de Fernando Savater, "Ética para Amador" el cuál se me vino a la mente tras algunas situaciones vividas en estos últimos meses. 

Sólo son dos minutos y medio, lean el libro que es bastante interesante. Libro escrito para su hijo de dieciséis años (en aquella época).

martes, 3 de julio de 2012

Amigos tan lejanos

 Y esos amigos a los cuales contaba todo, se van viendo tan lejos, tan extraños. Y esos amigos que tanto añoro, sólo son amigos. Amigos que ahora tengo que dejar ir para seguir. Y la pregunta palpita nuevamente: ¿Qué tan acompañados estamos, qué tan solitarios somos? ¿Qué tan sinceros nos creemos y parecemos? 

Amigos mis queridos amigos, comienzo a creer que mis verdades no sólo me duelen a mi, sino a ustedes también. Amigos míos por quienes daría mil cosas pero por quienes no oso pedirles mas que un gracias. Amigos que veo cada quince días entre sueños y pesadillas. Amigos a quienes quisiera gritarles mis pesares para tan sólo sentir que realmente esa oscura soledad no duele, sino sólo fastidia.


¿Amigos por qué estoy tan lejos? Me alejo yo, no ustedes, me alejo porque ya no puedo darles lo que quisiera, es un deber cuidarlos, es una necesidad protegerlos y mis verdades podrían ser contagiosas. En mi corazón quedará el recuerdo de aquellos días, de aquellas noches y sobre todo de aquellas madrugadas confidentes, ahogadas en llanto y alcohol. Ahora mis amigos, sonreiremos, no habrá mas dolor ni penas, ahora sólo seremos amigos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Recuento


He aquí el recuento de unos pocos daños de algunos años. Vivir a través de los demás no siempre resulta tan inteligente como se cree,  para aprender,  en un tanto por ciento de un número que prefiero no calcular,  necesitan haberse equivocado para “aprender” la lección, pasar de lo teórico a lo práctico, lleva más que un proceso de simple silabeo. Significa que de los años vividos, lo que fue enormemente deseado, querido e inclusive amado, posiblemente lo fue,  pero no como lo creíamos sentir o saber. 

Pareciera que de repente estamos hablando de otro y no de uno mismo ¡yo no pude haber dicho eso!, oh sí, créelo, lo dijiste y lo repetiste hasta el cansancio, lo dijiste tanto que lo olvidaste. Sin embargo queda un número increíble de ideas que no mencionaste jamás pero que siempre recordarás, que palpitan cada neurona tuya, que te recuerda  que si no lo haces seguramente pasarás el resto de tu vida mentándote la madre por no haberlo descubierto cierto o falso, o excusándote por haber tomado la decisión “más inteligente, segura y madura”, y sí, pueda que haya sido una razonable y emperatriz decisión y que es la causante de que HOY vivas gracias a eso. No implica claro que vivas feliz por siempre, implica que como ser maduro que eres, debes elegir, aunque eso no sea parte de tu libre albedrío. He descubierto que en esta vida realmente “libres” no somos, estamos en consecuencia a disposición del contexto donde nos tocó nacer, crecer o simplemente estar. Somos alegremente libres y capaces de elegir entre las opciones que se nos muestran, ¿rojo o amarillo, derecha o izquierda, un perro desgraciado o un ser humano formidable?, parámetros que aún nos cuestan respetar. Nos falta tanto por crecer y quién nos avisará cuando lo hayamos hecho,  acaso nunca nos  daremos cuenta que somos dueños de nuestra propia celda.

Podríamos quizás siquiera intentar hacer, lo que medianamente se nos permite dentro de la sociedad, lo que sentimos necesitamos hacer, sea porque se lo debemos a esa parte nuestra que es más sincera que uno, pero los miedos ya tan conocidos por todos nos aguantan, por no decir nos reprimen. Los parámetros de éxito siempre están asociados a lo material en primer lugar, no se escucha a menudo decir el señor de la esquina, que sea dicho de paso es un simple panadero, es alguien exitoso; no lo es porque sólo tiene una panadería, pero él es feliz teniendo esa simple y abastecedora panadería, es feliz al hacer el pan más rico, según su acostumbrada sazón. ¿Seríamos felices si no tuviésemos ese carro, o ese lindo vestido o esa casa en esa exclusiva zona residencial?, cada uno tendrá su opinión, y cada una será válida, lo que no es válido es tratar de convencer a otros de lo que uno cree es su mejor opción de vida, podríamos tal vez exponer con respetable acento, nuestras razones de por qué lo creemos así, podríamos intercambiar opinión con algo de ajíes y cebollas, pero no intentes hermano entrar en esta cabecita que ya sabe lo que quiere.

Es divertido acceder a todo cuánto queremos, es divertido y nada más, es divertido saber que es divertido, es divertido saber que sólo durará un momento, un lapso, un minuto, es divertido que vaya a terminar de lo contrario ya lo tengo y lo puedo tomar cuando quiera y eso lo vuelve aburrido. Hay un problema aquí, esto señores se aplica a las cosas, no a las personas, con ellas hay que tener mil veces el zoom en aumento, hay que examinar tan cuidadosamente que podemos estropearlos de por vida. Si vas a estropear algo como una vida, ATTENTION…sí, PELIGRO sólo se permite estropear una y creo que sólo debe ser la tuya propia.